En este simpático juego de plataformas/rompecabezas, juegas como un pequeño robot que viaja en el tiempo, enviado a una misión por su inventor para cambiar el curso de la historia. Tendrás que explorar las gigantescas habitaciones de su casa sin olvidarte de mantener cargada tu batería. Cada decisión te llevará a nuevas partes de la historia y a un final diferente.
No importa la edad que tenías en 1995, admite que la más mínima referencia a esa época bendita te llena de nostalgia. Time Loader te propone precisamente un pequeño viaje en un « microondas para viajar en el tiempo », dirección: los años 90. Y, como en todas las historias de viajes en el tiempo, habrá que evitar que se produzca en el pasado un suceso muy concreto. Al volante de un pequeño coche teledirigido, cuidadosamente « tuneado » para la ocasión, vas a ser teletransportado a una casa aparentemente abandonada.
Esta casa es la de tu genial creador, Adam. Y, para ser claro, no has venido a hacer turismo. Entre Tamagotchis, Game Boys y otros objetos icónicos de la época, tendrás primero la misión de encontrar un pequeño coche rojo. Según tus informaciones, habría sido la causa del grave accidente del que Adam fue víctima durante su infancia y cuyas secuelas imborrables aún padece. Tu misión de viajero temporal será, por tanto, hacer todo lo posible para evitar que ese drama arruine su futuro, en « reparar » su pasado. ¿Me sigues?
Time Loader es un juego de puzles y plataformas en « falsa 3D » desarrollado por el estudio independiente Flazm. Cuenta con una jugabilidad intuitiva y una física única en su género que probablemente te llevará unos minutos dominarla. Lleno de rompecabezas lógicos, este juego te empujará a recorrer los rincones y superficies de la casa de tu inventor para encontrar la solución. Afortunadamente para ti, tu cochecito robotizado está equipado con cuatro ruedas motrices bastante prácticas y un brazo mecánico igual de ingenioso.
Con estas ventajas, podrás subir fácilmente a la cama, luego al escritorio o a la encimera de la cocina, balanceándote y trepando todo lo que se interponga en tu camino. Todo, excepto el gato de Adam, que ya no era muy amigable en aquella época. También tendrás la oportunidad de mejorar tu cochecito fijándole un destornillador o un garfio, por ejemplo. Entonces podrá desbloquear ciertos pasajes y tomar nuevas rutas! El desenlace de la historia, dependerá únicamente de ti y de las elecciones que tomes a lo largo de tu périplo. En resumen: ¡presta mucha atención a dónde pones las ruedas!




